Por Ligia Angulo

“Deje de pedir disculpas por mi cuerpo y empecé a pedírselas por no quererlo.”

Tantos años estuve escondida bajo un reflejo de odio y tristeza, de desagrado y desamor. Fueron momentos en el los que pensaba que era más fácil renacer, a tener un cuerpo perfecto y que tuviera a todos contentos y sobre todo contento a mi reflejo.
Imagina una niña de 10 años sin querer utilizar el short escolar o la falda del uniforme porque las estrías comenzaron a aparecer y el primer comentario que recibió fue que eso estaba mal y que era por gorda. El miedo a ser juzgada y que alguien se burlara de ella era muy grande.  Comenzó a ver a todas sus amigas desarrolladas con cuerpos lindos y sin pena a mostrarlo, con pretendientes por todos lados y ella resguardada en ropa enorme y miedo a ser rechazada.

Verme al espejo nunca ha sido cosa fácil y creo que para muchos de nosotros sigue siendo todo un reto. Lo único que podía ver al estar frente a el era todo lo malo, jamás podía ver lo bueno. Las estrías a lo ancho de mis caderas que parecían desgarrar mi piel, la celulitis en mis piernas como si fuera una fruta magullada,mi pancita haciendo aparición y yo con ganas de cortarla.

Pasaron casi 11 años para que yo pudiera darme cuenta que mi cuerpo no estaba mal que la que estaba equivocada era yo: que las estrías no desgarraban mi piel más bien la adornaban, que mis piernas eran como la luna, con cráteres, pero que al final las hacía lucir hermosas y resplandecientes.
Gracias a mis (antes) inseguridades, soy más segura de mi misma y hasta de mis propias decisiones, le sonrío a mi reflejo y abrazo mis defectos.

Hoy en día el espejo se ha vuelto mi mejor amigo, ya no veo el dolor, ya solo veo una mujer segura y que no desprecia su cuerpo, si no que lo ama.

Tanto amor ha llegado a el que ha decidido mostrarse tal y como es con una foto en calzones o una foto en bikini, mi cuerpo grita  demuestra su amor propio cada día. No le dan ganas de esconderse: al contrario, pues sabe que aún hay muchos cuerpos escondidos y sufriendo detrás de un reflejo oscuro y sin luz, los cuales buscan inspiración para salir y deslumbrar.
Así que lo último que me queda por decir es: sean libres, tengan confianza y no tengan miedo de brillar, porque entonces se convertirían en esa niña de 10 años . Recuerden que el amor propio siempre arregla lo que otros rompen. Y siempre que se vean al espejo digan “Wow, que bien se me ve esta confianza” porque es lo único que necesitamos para relucir.
Con este texto me reconcilio con mi cuerpo, escribiendole y pidiéndole perdón sentada en una tina completamente desnuda y sintiéndome libre y hermosa, espero así como yo me inspiré, muchos de ustedes se sientan igual y vean el cuerpazo que se les ve con ese amor propio que se cargan, dejando de vivir a través del reflejo de los que los demás opinen de nosotros.

¿que hay debajo de un calzón?

Tal vez encuentres un poco de desamor

Pero no tengas miedo corazón

Que pronto desaparecerá el pudor

 

Una vez que en tu cuerpo entra la confianza

te prometo que la panza

será tu mejor venganza

para que no se pasen de lanza