Sale más caro el caldo que las albóndigas

Por Katia Legorreta

Hace poco fue cumpleaños de una amiga y yo quería darle el mejor regalo que ha recibido en la vida. Ella es muy fan del maquillaje y ha invertido mucho dinero en su colección. Hace poco su artista favorita sacó su propia línea de make up y ella la deseaba más que cualquier otra cosa. Para mi mala suerte, yo no tenía tanto dinero para poder gastar en las cosas lujosas que le gustan y no me alcanzaba para comprarle algo de dicha línea.

Cuando ella me habló de la colección, empecé a investigar en dónde podía comprarla (o por lo menos comprar unas cuantas cosas) y que me saliera más económico. Encontré varias páginas de internet donde la vendían completa a un precio muy bajo. Debido a que no tenía mucho dinero y ya no me quedaba tiempo para seguir ahorrando, decidí comprarla completa a través de esta página y darle un gran regalo.

Dos días después de haber realizado la compra, llegó el paquete. Estaba muy emocionada pero también nerviosa porque había posibilidad de que no fuera original o no estuviera completa. Decidí abrir el paquete y me llevé la sorpresa de que sí era la colección completa (y a simple vista se veía original). Gasté casi todos mis ahorros en este regalo y me sentía contenta y calmada ya que sí valió la pena. Pero había algo que todavía no lograba convencerme, el paquete salió demasiado barato así que decidí abrir uno de los productos para asegurarme de que todo estaba en orden.

La sorpresa que recibí al abrir un labial fue horrible, no había nada adentro del empaque, sólo era el tubo de labial, pero no había uno dentro. Decidí abrir los demás productos y me di cuenta de que me habían estafado. Algunos empaques si contenían producto, pero la calidad de ellos no era nada buena y se veía a simple vista que eran falsos.

El cumpleaños de mi amiga era al día siguiente y como había gastado casi todo mi dinero en la colección falsa, no pude sorprenderla con un gran regalo. Decidí hacerle un video con nuestras fotos y su canción favorita. Cuando vio el video, lloró de felicidad y me dijo que ese era el mejor regalo que había recibido.

En ese momento me di cuenta de que no debía darle un regalo muy costoso para que fuera el mejor.