Más vale pájaro en mano que ciento volando…

Por María Teresa Puebla

En una tarde acalorada, tres amigas estaban en Starbucks charlando y conforme pasaba el tiempo, su conversación iba subiendo de tono.

Una de ellas de pronto dijo (con una sonrisa pícara):

-Esta noche de que me lo ceno, me lo ceno…

Otra de ellas respondió:

-¡No inventes! Si ese wey ni está tan bueno. Es más: lo tiene bien peque.

Finalmente la tercera chica del grupo concluyó:

-¡Eso me vale tres hectáreas! ¡Qué más da el tamaño! Más vale un amiguito japonés que un ciento de compas africanos…