La letra con sangre entra

Por Deyanira Serrano

Refrán que señala las dificultades y esfuerzos que son necesarios para aprender. “menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir, porque la letra con sangre entra” (El Quijote, capítulo XXXVI, 2ª parte / Cristina García Pastor – Alcozar).

Antes les daban reglazos a los niños cuando no podían resolver un problema o desconocían la respuesta…

Mi mamá me contaba como era la educación antes, también que les ponían orejas de burro y los mandaban a las esquinas. ¿Porqué ocurrían estos hechos?, antes se creía que al ser muy duros con los niños iban a aprender mejor o al menos eso es lo que me hace pensar por dicho comportamiento.

Es reconfortante saber que la educación ha cambiado a través de los años y se hayan dado cuenta que los golpes no son la solución.

Alguna vez en un clase que tuve en la preparatoria, el profesor nos dijo que no entendía porque los padres y las instituciones se empeñaban tanto en querer que los alumnos aprendieran todos de la misma manera, si cada uno es diferente y deberíamos de explotar nuestras habilidades. No digo que no deberíamos de aprender las ciencias exactas como matemáticas, pero si que nos impulsarán en nuestras habilidades porque, al pasar a universidad muchas veces nos vemos en un desconcierto total, algunos alumnos van y estudian una carrera porque es una “tradición familiar”, así es, en pleno siglo XXI. Otros más solo entran a dicha carrera porque creían que era lo que querían, entre otras situaciones.

Creo que los test vocacionales se han quedado cortos para el tiempo en el que vivimos y nos desarrollamos.

Mi conclusión ante esto es que la educación ha pasado por varias etapas pero podemos adaptar este refrán porque en efecto la letra con sangre entra, pero por un esfuerzo que hacemos para explotar nuestras habilidades y de está forma entra de manera orgánica.