El que es perico donde quiera es verde

Por Alison Milián

Septiembre, el mes de México, el mes en que toda la nación se une a las 23:00 horas para poder gritar con orgullo ¡Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad! ¡Viva México! 
El mes en el que se viste tricolor el país y aprovechamos el tema del orgullo patrio para poder comer y beber sin mesura al total “Mexican Style”.

Y así definiendo ese “Mexican Style” podemos decir que en octubre nos anclamos de nuestros vecinos americanos y hacemos fiestas de Halloween; para noviembre con mucho respeto y plan familiar honramos a nuestros muertitos (claro, tomándolo más en cuenta desde que vimos la película de Coco); en diciembre las maravillosas posadas que nos unen y la cena navideña a la que le ponemos “el toque” con nuestros platillos tradicionales que vienen de la receta de la abuela de nuestras abuelas, es el mes en que recordamos ser agradecidos y decidimos dejar la dieta, prometiéndonos retomarla para “el siguiente año”.

En enero nos unimos el día 6 para partir una, o varías roscas en familia, trabajo, escuela, amigos, dónde caiga pa´pasar el rato. Febrero, la esperada tamaliza del día de la Candelaria, dónde los “suertudos” a los que les tocó el niño en la rosca se mochan para invitar los tamales; en marzo celebramos, ¿día de la expropiación petrolera, la primavera, el natalicio de Benito Juárez? ¡Que padre que naciera nuestro “amigo Beni” que además de las leyes de Reforma, nos regaló un puentazo! ¿Y en abril? Pobre papi God, su sacrificio nos ayudó a regalarnos la semana Santa, a la que tanto provecho le sacamos visitando una playita.

Y así los mexicanos a los fines de semana, a cada mes, de cada año, le buscamos un pretexto para celebrar, para enfiestar un poco y compartir el tiempo con la familia, o con esos a los que llamamos “hermanos”, pero que no son de nuestra familia.

El chiste es juntarse, echar copa un rato, es “ver qué se arma” y donde podemos distraernos un rato e invertir un día de nuestro fin para poder divertirnos en compañía. 
Somos mexicanos y para toda ocasión hay un chiste, un meme, una bebida, una canción, un algo que le ponga sentido del humor al momento.

Totalmente, “el que es perico donde quiera es verde”, traducción: Mexicano aquí y en todo el mundo. No importa en qué lugar estemos, siempre llevamos nuestra esencia y eso que nos caracteriza a nivel mundial, con tanto humor, tanta fiesta y tanto color en la vestimenta y en el corazón.

Un mexicano en el extranjero le pone el sabor a toda la comida con el picante, nos negamos a abandonar nuestro vocabulario único y distintivo; porque hay palabras que nos identifican, un “¡que chido!”, “güey” y mentadas de madre, así como albures. En las fiestas no abandonamos las canciones rancheras de los buenazos como Juan Gabriel, José Alfredo, El Chente, para cantar con despecho y desamor a todo pulmón, para bailar y alegrarnos también un buen mariachi acompañado con tequila. En los cumpleaños no cantamos un “feliz cumpleaños”, sino Las Mañanitas. 
El tiempo se mide en “ya mero”, “ahí voy”, “ahorita” o “al ratito” y la norma de nuestra impuntualidad con los 15 minutos de cortesía, un mexicano da clases de geografía porque México es Norteamérica, no Centroamérica ni Sudamérica.

Se refleja la esencia de un compatriota, el don de la organización en los conciertos y estadios con sus porras y la “ola” que se vuelven tan icónicas para celebración o los partidos de futbol mundialmente. La disposición para ayudar a los demás y extenderle la mano a quién más lo necesita, su ánimo y humor para mirar positivamente las adversidades.

Con nuestras tradiciones, y la creatividad como el mejor recurso que nos hace paro, nuestra solidaridad, que podría ser nuestro segundo nombre, tan trabajadores, buscando la manera de producir “el pan de cada día”, el servicio, ese calor que contagiamos dando afecto a quienes nos rodean con una comida, un abrazo, o una visita inesperada a la que llegamos con toda la actitud, y esa suerte que siempre tenemos para salir de los problemas gracias a todas las demás características que en colectivo tenemos como Mexicanos.

Siempre tan patriotas, por que quien se mete con México tendrá problemas, porque el orgullo de nuestra nación es incuestionable. Así somos y nos da orgullo. 
Que sepan que somos mexicanos, que nos reconozcan por eso o un sombrero, un tequila y el bigote, ¿qué importa? Nos hacemos compadres del mundo entero.