El que con lobos anda, a aullar se enseña

Por Melissa Contreras

Esta es la historia de una chica llamada Diana, tenía 15 años cuando entró a prepa. Estaba muy nerviosa y a la vez emocionada porque iba a conocer a nuevas personas y porque iba a iniciar una nueva etapa en su vida.

Como de costumbre, el primer día la llevó su mamá, aunque fue más a fuerza que nada ya que Diana no quería ir a la escuela. Ella siempre ha pensado en que nadie le hablaría el primer día, lo cual era mentira porque parecía que tenía un imán con las personas.

Dicho y hecho, el primer día hizo muchos compañeritos. La mayoría eran hombres (siempre ha tenido más ese match con los hombres que con las mujeres) y salió muy contenta; regresó a casa y le contó a su mamá todo.
 Conforme fueron pasando los días mejor se llevaba con sus compañeros y más la incitaban a salir. Al principio a ella le daba mucho miedo salir porque sus papás no le daban mucho permiso y mejor lo hacía a escondidas, pero corría con la suerte de que la fueran a cachar.

Como toda niña buena y de casa, Diana nunca se había ido de pinta ni había probado el alcohol, hasta que se empezó a juntar con sus “amigos” de la prepa. Ella no se daba cuenta de que eran mala influencia para su vida y que no le aportaban nada bueno; Diana creía que el que la invitaran a salir y tomar era algo “cool” y realmente no era así, sólo la perjudicaban tanto en la escuela como en su vida y al poco tiempo sus papás se enteraron de todo lo que había estado haciendo a sus espaldas. Obviamente la castigaron y le prohibieron que se juntara con ese círculo de amistades ya que se volvió igual que ellos, descuidó la escuela, bajó de calificaciones, llegaba tarde a casa y tenía muy mal comportamiento.

Después de un tiempo, Diana conoció a una persona, la verdad es que era un chico fuera de lo común, todo lo contrario a sus gustos. Se llamaba Danilo. Este chico era algo extraño para ella, pero le gustaba y llamaba mucho su atención. Fue él quien la ayudó a mejorar en muchos aspectos, tanto en la escuela como en su vida personal y gracias a Danilo, pudo alejarse de malas personas y aprender a seleccionar bien a sus amistades.