El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

Por Britney Romero

Esta historia no comienza con un “Érase una vez” porque no es un cuento, la verdad, esto me pasó a mí.

Como a toda ‘niña de casa’ a mí también querían corromperme, principalmente mi prima, la típica prima a la que le dan permiso para todo (sí, para todo a lo que a mí no me dejarían nunca). 
En la vida a veces pensamos “yo también quiero ir” cuando todos van a ir (menos tú), pero mis padres nunca accedían y era justamente por la clase de personas que estarían en aquel lugar. Los que llegan a la hora que quieren, hacen y deshacen y al parecer no tienen reglas ni problema alguno en su casa.
 No digo que por salir con gente así, te vuelvas como ellos, pero, tarde o temprano creas ‘fama’ y no precisamente una buena.

Siempre quise tener un poco de libertad y salir a socializar, aunque aún con todo y eso nunca perdí la tierra que sostenía mis pies, siempre tuve en claro para donde iba; así que cuando crecí y llegó la verdadera edad para salir a fiestas, conocer chicos, etcétera, me volví “payasa” y aunque ya sé que la que es payasa cae gorda, era mi deber ser así. 
Nadie me lo impuso: yo sola sabía que siendo así iba a mantenerme al margen de personas que no me traerían nada bueno.
 No aceptaba cualquier tipo de fiesta, sin antes saber en dónde, con quién y por qué. 
Bueno, hasta me volví selectiva con mis seguidores de Instagram y mis contactos de Facebook.
 Claro que tuve amigos que no eran precisamente las mejores influencias, pero era agradable convivir con ellos, Y YA.

Pero.. ¿Y cuando ellos intentaban conquistarme? Perdón, NO ERES MI TIPO. 

Desde que me acuerdo, he querido tener relaciones interpersonales con personas que me aporten cosas buenas, con buena actitud, buena educación, buenos gustos, sueños, metas, que tengan reglas en su casa, con padres medianamente estrictos como los míos y un sinfín de cosas. Personas que realmente inspiren a cosas buenas, me ayuden a crecer como persona y den mucho apoyo.
 No es que yo sea convenenciera o sea la mejor influencia, se debe trabajar con eso, cosa que no se logra con personas que viven en fiestas, en la calle vagando o quién sabe dónde. 
OJO, que esto no se confunda con discriminación u odio a personas que son y viven así, pero todos sabemos que..
 el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.