Al buen entendedor, pocas palabras

Por Ximena Hernández

Mi nombre es Paula y tengo 25 años. Soy fotógrafa. Actualmente trabajo en una revista en el área de espectáculos y estilo de vida. Vivo sola, tengo un perro, me gusta mucho la música y salir a nuevos lugares y siempre hacer nuevas cosas. Siento que soy una persona divertida y me encanta que la gente que está a mi alrededor se sienta bien.

Conocí a Roberto hace aproximadamente cinco meses, en un festival de música. Desde el principio nos llevamos muy bien y actualmente estamos saliendo. Me impresiona lo parecido que es a mí y lo bien que la pasamos cuando estamos juntos. Nos gusta la misma música y los mismos lugares raros que nadie conoce. Siempre me hace reír y me enseña nueva música de todos los estilos; casi siempre quiere ir a comer tacos y no me molesta porque a mí también me gustan mucho. Pareciera que nos conocemos de más tiempo…

Siempre he pensado que absolutamente todo lo que ocurre es por alguna razón: por algo estoy trabajando donde trabajo, por algo conozco a la gente que me rodea, nada ocurre por casualidad.
Como te conté siempre me he considerado una persona muy divertida y con mucha energía, pero últimamente no me he sentido muy bien y no quiero decirle a nadie porque cada quien tiene sus problemas, pero, a veces siento que quiero explotar, ¿te ha pasado?

Hace tres días, vi a Roberto. Yo no le había comentado nada de cómo me siento. Me dijo que estaba en un bar muy cerca de mi trabajo y yo ese día salí temprano. Se me hizo una buena idea ir con él, me sentía sola y triste, así que dije ¿por qué no ir a distraerme un rato? Llegué al bar, estaban sus amigos, personas muy amables y graciosas; el bar no estaba mal, la música agradable, no había tanta gente… en fin, pedí una cerveza, Roberto tomaba whisky, sus amigos pidieron tequila (a mí no me gusta). Pasaron dos horas aproximadamente y comencé a no sentirme a gusto. Me acerqué a Roberto y le dije que ya me iba a mi casa, que me encontraba muy cansada. Primero me dijo que estaba bien, después volteó a verme y me dijo que lo esperara, que él me llevaba a mi casa. Vivimos muy cerca, así que le dije que sí.

Me despedí de todos sus amigos, me dijeron que les dio mucho gusto conocerme, a mí también me dio gusto pero, no les contesté nada, solo me di la vuelta y esperé a Roberto.
Íbamos caminando para llegar a mi casa y me preguntó que qué me ocurría; me quedé callada, seguí caminando y a las dos cuadras, me voltee hacia él y comencé a llorar… él sólo me abrazó y entendió que no me sentía muy bien. No sé si sea la conexión o que ya me conoce tan bien que sabe que algo no anda bien; siento que una de las mejores cosas que te pueden pasar es encontrar a alguien que te haga bien, tener una conexión especial, quererle de manera natural y que te dé estabilidad emocional.
Como te contaba todo pasa por alguna razón y gracias a alguna en especial tengo a alguien como Roberto en mi vida. Si no fuera por él creo que ahora no la estaría pasando tan bien. Solo debes encontrar a alguien que sin decirle nada pueda entender que necesitas un abrazo o palabras de aliento.