Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata

Era noche, tan noche

Que las manecillas del reloj

Ya marcaban desde dos horas atrás

Que mi papá me esperaba en casa.

 

Te acercaste

Y preguntaste

Si podías

ser honesto.

 

Y me advertiste que,

por lo que más quisiera,

No me hiciera ideas

Aunque bien me conocías.

 

Me asusté

Y pensé que era serio

Que tal vez

Era mejor no escuchar.

 

Pero, lo que nunca pensé

Fue que nos fuéramos a lastimar

Por ser fieles a lo que sentíamos

A lo que nos decía el corazón que hiciéramos.

 

Me queda claro

Que para poder ser parte del juego

Hay ciertas cosas que evitar

Hay ciertas cosas con las que

No se puede jugar.

 

Ni con alcohol en el sistema

Ni con espadas de madera

Ni con los sentimientos a flor de piel

Ni con ninguna mierda.

 

Nos dejamos llevar

No hicimos caso a las advertencias

Decidimos jugar y arriesgarnos

En vez de pensar y actuar.

 

Sabíamos que

Estábamos en riesgo

Pero nos ganaron las ganas

De demostrar un punto.

 

Pasó.

Y pasó.

Y volvió a pasar.

Hasta que nos dijimos adiós

Sin tener pensado

El terminar.

 

Nunca pensamos que

Segundos, minutos y horas después

Uno de nosotros acabaría molesto y confundido

Mientras que el otro se sentía triste y dolido.

 

¿No había manera de parar el tiempo?

¿De deshacer nuestro error?

¿De dejar de culpar al otro

Y aceptar que los dos nos equivocamos?

 

No sé si tenemos solución

Si hay futuro para nuestro cariño

Si podemos volver a lo que alguna vez fuimos

Y darle gusto a la costumbre de tenernos.

 

Pero lo que sí sé

Es que nada va a cambiar

Y no tendremos cuentas claras

Hasta que nos demos cuenta

 

Que fuimos cómplices

En uno de los peores asesinatos

Que alguien pudiera imaginar.

 

Que en sólo una noche

En unas cuantas horas

Nos fuimos turnando

 

Para ver quién agarraba

Y quién apuñalaba

Al cariño que nos teníamos.

 

Y seré honesta

Diciendo que le di vueltas

A todo este asunto

Tanto tiempo.

 

Queriendo culparte

Queriendo gritarte

Queriendo escapar

De ese mal momento.

 

Ahora me doy cuenta

Que no es de echar culpas

Es aceptar nuestros errores

Y decirnos “lo siento”.

 

Y hoy

Yo estoy lista

Para declararme culpable

Y gritarle al mundo

 

Que lo siento.