Tokyo Vampire Hotel

Por Pablo Jofré López

   Desde inicios del siglo XXI, Sion Sono alcanza notoriedad a nivel mundial con películas que tratan aspectos delicados para la sociedad japonesa, la alta tasa de suicidios juveniles, la incomunicación familiar o la sexualidad traumatizada, todas ellas con una narrativa que se distancia del código realista y la separación rigurosa entre géneros. El cine de Sono inspecciona el lado oscuro de la naturaleza humana, con personajes al borde del abismo que confrontan la realidad con la fantasía, el dolor con el placer, bajo una estética aliada al manga, lo onírico y lo surrealista.

En su más reciente film, el director nipón toma uno de los íconos más populares del terror occidental, los vampiros, con los que ha estado fascinados desde su niñez gracias a las películas de la productora inglesa Hammer. Acorde a su historial, Sono desarrolla un cruce cultural a través del mito vampírico que no se había visto anteriormente, con una historia ambientada en un distópico 2021 donde las dos casas de vampiros más importantes (el clan Drácula y el clan Corvin) luchan por hacerse con Manami, una chica que nació vampira y cuya vida se desmorona al enterarse de su origen. A la par, la realeza vampírica japonesa construye un hotel en el que acoger a varias parejas de humanos con la intención de alimentarse de ellas.

A partir de esta premisa, Sono expresa sus ideas sobre lo internacional del arte en la globalización actual, donde lo japonés y lo occidental están en una constante creación de una cultura híbrida, en la que las profecías y la imaginería cristiana son influyentes, pero a la vez pintorescas, los vampiros del siglo XXI se ríen de las antiguas tradiciones, enterradas y olvidadas por el mundo rápido y capitalista de las urbes como Tokyo.

Por otro lado, las mezclas no siempre son bien recibidas en las comunidades actuales, pues éstas desafían el pensamiento moderno acostumbrado a pensar maniqueamente lo civilizado de lo salvaje, lo nacional de lo extranjero. Aquí no hay buenos ni malos parece decir Sono, sino intereses diferentes, entre unos que asumieron la mezcla cultural de la hiper-globalización y otros que esperan bajo tierra la oportunidad de tomar el control e implantar su homogeneidad. Sin embargo, pareciera que la brutalidad humana trasciende toda discusión acerca del mestizaje que enriquecería nuestras sociedades, con su ejercicio constante de la violencia para exorcizar los demonios creados por la misma violencia.

 

Tokyo Vampire Hotel
Dir. Sion Sono

Japón | 2017 | DCP | Color | 142 min |

 

 

Viernes 24 | Patio UC | 20:30 hrs

Sábado 25 | Cineteca Nacional | 13:00hrs