SANGRE

Por Ziannia Gamiño

Normalmente cuando algunas personas piensan en sangre les viene a la cabeza imágenes desagradables y repulsivas. Pero la sangre es mucho más que eso, es líquido vital, agua sagrada, oxígeno. Si nos comparamos con un ecosistema, nuestras venas serían los ríos que fluyen.

Asimismo, para nosotras las mujeres la llegada de nuestra menstruación es un evento que marca nuestra vida, pero ¿por qué? Socialmente es visto como el momento en que experimentamos la transición de niña a mujer y es reducido simplemente a un acontecimiento puramente físico y biológico. Sin embargo, en algunas culturas  la menstruación era vista  como un momento especial y sagrado en la vida de las mujeres y la sangre menstrual era concebida como poseedora de poderosas cualidades. El ritual consistía en que las mujeres de la tribu se retiraban a pasar su sangrado a un lugar especial, ya que creían que en esos días la mujer se encontraba en su nivel más alto de espiritualidad y lo adecuado era descansar y acumular sabiduría.

Los nativos americanos consideraban que la conexión de la mujer con la naturaleza era de suma importancia, por lo que entendían la menstruación como un regalo de la Madre Tierra, aquella que nos alimenta y nutre cada día de nuestra vida. El sangrado entonces trae consigo, una entrada directa a los reinos de la creatividad, la inspiración y la reflexión interna.

Empecemos a ver la menstruación como la oportunidad de acceder a  un gran potencial creativo en el aspecto psíquico y espiritual, de poder permitirnos amarnos a nosotras y a nuestro cuerpo; y lo más importante, empezar a vernos como mujeres vivas, sanas, llenas de magia, fortaleza y sabiduría.