La hora pico (en el Metro)

Por Cassandra Gsp

La primera vez que utilice el metro de la CDMX tenía unos seis o siete años; en ese entonces yo vivía sobre la calle San Rafael y la estación de metro que más cerca me quedaba era la de San Cosme, la cuál pertenece a la línea número dos o línea azul. Pasaron los años y empecé a utilizar la misma línea con mucho más frecuencia ya que mis entrenamientos de volleyball eran lejos de mi casa y el metro era la mejor opción para moverme. Cada día me dedique a observar y escuchar; las conversaciones más sinceras se realizan en el metro…

Es difícil pensar en esta realidad pero analicemos la vida de las personas que utilizan este transporte. Para empezar; la línea azul, en el 2016 se registró como la línea mas ocupada por los usuarios; con 280 426 705 pasajeros en todo el año. De este grupo, se suben personas solas, con su novi@, espos@, hij@, herman@, amig@s, etc. Sabiendo esto les contaré mi propia historia.

Hace unos tres o cuatro años iba en el metro con mi papá, eran las 4 o 5 de la tarde, estaba lloviendo por lo que el metro estaba a reventar. No se que nos pasa a los mexicanos que cuando llueve y queremos ocupar cualquier transporte público nos volvemos intolerantes, groseros y nos aceleramos por el miedo a no llegar a casa o al trabajo y es cierto también que cualquier línea del metro que queramos ocupar cuando esta lloviendo, se detiene una vez por lo menos, pero los que somos usuarios frecuentes del metro sabemos que la línea azul es la menos eficiente para este tipo de situaciones. Después de unos 30 minutos queriendo subirnos al vagón, mi papá y yo lo logramos, nos toco estar junto a una pareja; un hombre de unos 35 años y una mujer de 30. Eran unas diez estaciones las que teníamos que viajar para llegar a casa, durante las primeras 4 escuchábamos como la mujer le reclamaba que él nunca la apoyaba en casa, ella siempre estaba sola en casa cuidando a los niños y consiguiendo dinero para poder comer, cada estación que pasaba era un esfuerzo para la mujer contener las lágrimas, él solo se reía y ni siquiera la volteaba a ver. Casi llegando al final de nuestro camino la mujer se llena de impotencia y comienza a gritarle a su pareja, todo mundo voltea a ver a la pareja, el hombre alza la mano para pegarle y mi papá se mete: -“No se te ocurra pegarle a una mujer cabrón”-. Me preocupe por mi papá, no sabía con que tipo de persona se estaba metiendo pero a los pocos segundos la mujer empuja a mi papá y le dice:-“Usted no se meta viejo metiche”-, agarró a su pareja, se dieron la media vuelta y se fueron.

Vivimos en un país en el que la violencia sigue presente y es gracias a las víctimas y los victimarios, la vida que tenemos se comparte día con día en lugares que vemos cotidianos pero que siempre nos cuentan historias diferentes. Confío plenamente en que si nos fijáramos un poquito más en lo que las personas a nuestro alrededor viven, seríamos mejores hacia los demás y hacía nosotros mismos.