La Guerra de los Mundos (Mausán tenía razón)

Por Gustavo Romero

Estamos en el año 2018, año en que ocurre el primer lanzamiento controlado del Falcon Heavy lanzando un auto Tesla al espacio, algunos volcanes del mundo entran en actividad dejando a miles de personas sin hogar, fallece el astrofísico y divulgador científico Stephen Hawking, se legaliza el aborto en Argentina, Francia gana la copa en el mundial de Rusia, Vladimir Putin resulta electo para que en el 2024 cumpla 24 años en el poder, Nicolas Maduro vuelve a nombrarse (ilegítimamente) presidente de Venezuela y Andrés Manuel López Obrador gana las elecciones presidenciales de México. Las redes sociales se inundan de análisis e impredecibles pronósticos socioculturales, hemos presenciado la ruptura de largas y fuertes amistades a causa de esto, las diferencias ideológicas nos están separando más que un muro. Todo lo que construimos y fortalecimos a partir del 19 de septiembre del 2017 se ha diluido como un cubo de azúcar en el agua. Somos mentes en constante conflicto, como miles de mundos en guerra por creer tener la razón.

El 2018 parece ser un lugar hostil; nos refugiamos en literatura, música, videojuegos y cine, pero casi nunca consideramos refugiarnos en los recuerdos que fueron alarmantes en el pasado y ahora son motivo de risa. Meter la mano en una tómbola del tiempo y elegir cuatro posibilidades para viajar a aquellos años, en donde salen 2005, 1953, 1938 y 1898. Todos éstos tienen una sincronía: el fenómeno OVNI.

Podemos recordar que en 1898 se publicó por primera vez la novela de ciencia ficción “La Guerra de los Mundos” del escritor británico H. G. Wells donde se describe a detalle una invasión marciana a la Tierra. En 1953 se estrena la película con el mismo nombre que la novela de Wells bajo la dirección de Byron Haskin y ese mismo año nace el periodista e investigador Jaime Maussan que ha invertido mayor parte de su trabajo en la búsqueda de vida inteligente fuera de nuestro planeta ¿coincidencia? En el año 2005 Steven Spielberg dirige el remake de la misma cinta de ciencia ficción, ahora protagonizada por Tom Cruise. Y 1938 en que…

Son las 8 de la noche del 30 de octubre, son vísperas de Halloween; conduces por la carretera rodeada por el bosque con destino a tu hogar, tienes los limpiaparabrisas a una velocidad media por la lluvia. Cierras las ventanas y abres una caja de pastillas de menta dejando caer abajo del sillón más de la mitad del contenido, las pocas que quedan en tu mano las tragas de golpe, prendes la radio y suena “Only You” de The Platters. Es demasiado cursi, cambias de estación y suena “Blue Moon” de The Marcels, comienzas a tararearla. En otro punto del país, en la W 53rd Street, muy cerca del Central Park, un joven de tan solo 23 años se ajusta la corbata y saco para entrar a la cabina de radio de la CBS; Orson Welles está listo para narrar en directo la adaptación de la novela de H. G. Wells y poner al planeta a merced de los alienígenas, colapsar carreteras, sótanos domésticos y estaciones de policía.

La lluvia disminuye, abres la ventana para prender un cigarrillo, suena el tema “La Paloma” por Ramón Raquello, para ser interrumpida por una voz que se volvió leyenda: Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45P.M. y las 9:20P.M… Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…

Y así siguió narrando Orson Welles; los teléfonos de la estación de policía y de emergencia se saturaron, los radioyentes, presas del pánico abandonaron sus casas e inundaron las carreteras. Este polémico programa que marcó historia pudo ser el fin de la carrera de una joven promesa tras el ira que posteriormente abrazó a los escuchas, pero fue todo lo contrario, fue el inicio de una gran leyenda…