Kriptonita (con esta piedra le dimos en la madre a Superman)

Piedra, papel o tijera, por favor no salgas piedra.

Dos chicas en el parque, columpiándose como si fueran las mismas niñas pequeñas de hace tiempo, adelante y atrás, risa tras risa y salto hacia el frente para el gran final.

Ambas caen de pie y hacen ovaciones para la otra, en el fondo se escuchan otras risas diferentes, más graves, que traen consigo a tres chicos que se dirigen a la cancha de fútbol, ellas los miran y ¡pum! cupido dio en el blanco.

Con Diana nerviosa, a María no le queda más que animarla para acercarse a ellos.

– ¿Qué puede pasar?, el no ya lo tienes: ve por el sí. 
– Claro, nos lo sabemos de memoria y para aquellos que sufrimos de crisis nerviosas es más difícil de lo que parece.
– Está bien, está bien, entonces dejémoslo al destino, juguemos piedra, papel o tijera y sí pierdes entonces tendrás que acercarte.
– Te he ganado siempre en ese juego, mínimo que sea algo más interesante.
– Si tan segura estás no tendrías por qué perder. Veamos si es cierto.
– Bueno, bueno.

Piedra, papel o tijera. Diana tijera, María piedra y al parecer el destino es quien le gana a ambas. Sin poder creerlo, Diana se inventa un montón de excusas para salirse del juego mas se metió con la persona equivocada.

– Ni que te fuera a morder, ándale, tú estuviste de acuerdo.
– Si pero nunca creí que me ganarías, tramposa.
– ¡Ja! Ya olvídalo y ve, yo te acompaño por si tiene rabia y debemos ir al veterinario.
– Calla, tonta.

Se acerca. Para su sorpresa, ambas intercambian números con dos de los chicos. Después de un rato se despiden de ellos y se tiran al piso para reír a carcajadas, mientras Diana solo maldice la piedra que le ganó porque su única debilidad siempre ha sido enamorarse.