El Caballero de la Noche (¡Ya la hicimos en la CDMX!)

Por Eduardo Olvera

Bien dicen que no todos los héroes usan capa, o que no todos tienen súper poderes. Sin embargo, nos han hecho creer que si no tienes eso, la única forma en la que puedes “salvar el día” es siendo millonario, filantrópico, de un mal carácter y con un trágico pasado… pero no siempre tiene que ser así.

En la ciudad de México estamos llenos de Caballeros de la Noche que no siempre hacen su labor en la oscuridad, pero sí muchas veces anónimamente; es probable que tú te cruces día a día con ellos en el metro, en el camión o en tu trabajo, el súper poder de muchos de ellos es hacer lo que nosotros no queremos, como recoger la basura de las calles, limpiar coladeras o cuidar de niños en abandono.

También existen personas que no siendo un caballero de la noche, son una dama de tiempo completo, una súper heroína que, en lugar de capa, use un habito y un rosario en el cuello como Inés Valdivia, fundadora de una casa hogar, que desde hace 53 años acoge a niños de la calle, en su mayoría con lesiones cerebrales, (algo que no cualquier persona tendría los huevos de hacer).

O como todos aquellos que el 19S, se unieron para luchar contra la adversidad que estaba viviendo la Ciudad de México en aquellos trágicos momentos, esos que estuvieron durante días ayudando a todo aquel que lo necesitara, que no importaba si llovía o si estaban bajo el sol; la unión y la solidaridad permaneció sin importar nada.

O esa maestra de primaria que tiene que viajar durante tres horas porque la escuela donde da clases está al otro lado de la ciudad, en alguna colonia de mala fama, de esas que creemos que no hay en la urbe porque vivimos encapsulados en la Roma y la Condesa (pero si las hay y quizá más de las que pensamos), donde la educación llega a ser complicada. Sin importar nada, esa maestra está ahí, día a día, poniendo su granito de arena para que esos niños a los que les da clase salgan adelante.

No todos los superhéroes usan capa, no todos esperan el reconocimiento público, ni fotos en los periódicos; con el hecho de hacer cosas buenas están generando un cambio en la ciudad, en las personas, y esa cadenita puede ir creciendo poco a poco: si todos vemos cómo esas personas están haciendo algo bueno, sin esperar nada a cambio, todos podemos hacerlo, todos podemos ser damas o caballeros de la noche, o del día o de cuando queramos, pero que juntos podemos hacerla chingón en la ciudad, en el país y en nuestras vidas.