Cuando me enamoro

Por Daniela Cuevas

Deconstruyamos.
Olvidémonos por un segundo de la letra romántica de Enrique Iglesias y pensemos únicamente en el ritmo de la canción, ¿qué te transmite?, ¿qué sientes?
Plenitud. Paz. Romance. Las olas rompiendo en armonía. Un baile fluyendo entre dos de lado a lado. Una noche bajo las estrellas. Arena cubriendo tu cabello húmedo, salado por el mar. O tal vez un momento de relajación.
No necesariamente tiene que ser exclusivamente romántico, también puede ser enamoramiento hacía la vida, un momento, o a ti mismo. La interpretación varía dependiendo de cada persona, pero ciertamente, nos hace falta enamorarnos de momentos o pequeñeces más que esforzarnos por un romance.

Este verano me enamoré del mar perdiéndole el miedo, atreviéndome a tocarlo y a adentrarme en él; y me enamoré de la arena que cubría mi cuerpo después de entender que es más fácil aceptarla que pelear con ella.
Me enamoré de las hamacas de colores que me regalaban buenas pláticas y excelentes siestas y del papel picado que cubre Sayulita, tan colorido que me alegraba todos los días.
El sonido del tambor; la música es tan rica y diversa y a veces no la aprovechamos cómo pensamos que lo hacemos. El baile cura, baila con todas las personas que puedas, aunque no sepas, aunque no hablen el mismo idioma, aunque no sea tu tipo o no tengan las mismas preferencias sexuales. Baila lo más que puedas.

¿Y tú?, ¿de qué momentos o pequeñeces te has enamorado últimamente?

Rescatemos una frase de la canción “me vuelve el alma al cuerpo”, haz todo lo que puedas por regalarte ese momento de éxtasis, esa plenitud que no puedes describir con palabras. Busca cualquier cosa que te haga sentir que tu alma vuelve a tu cuerpo y renaces.
Al despertar todos los días, te recomiendo hacer una lista de tres cosas por las cuales ser feliz, y cuándo descubras lo sencillo que es, lo entenderás todo.