Locura, ¿enfermedad o don?

Por Lea Paola

¿Estar loco es ser virtuoso? ¿Es una enfermedad o un don? ¿Qué pasaría si el mundo aceptara que la única locura es no estar loco?

‘Touched with Fire” es el libro de la autora Kay Redfield Jamison en el que habla de la magia con la que los artistas diagnosticados con algún trastorno maníaco depresivo han logrado crear obras etéreas. El texto fue la inspiración para producir una película que lleva el mismo nombre.

El filme dirigido por el director italiano Paulo Dalio, alude a la locura de artistas que fueron vistos por la sociedad como maníacos, tal como Van Gogh, Lord Byron, Emily Dickinson, Tchaikovski, Víctor Hugo, Gauguin, Munch y tantos “locos genios” que lograron captar la esencia de la vida en un poema, una pintura, un texto, una escultura, una melodía o cualquier forma de expresión que su mente percibió del mundo que los rodeaba; una mente que decidió mostrarse tal y como era; sin prejuicios ni límites sin encapsularse en la burbuja llamada realidad.

Esta es la historia de un par de poetas bipolares que crean un homenaje a estos artistas iluminados – sus vidas son la metáfora del Sol y la Luna, ineludibles, en constante cambio –  pero en especial, a la pintura de Van Gogh, “La noche estrellada” que fue pintada en un manicomio en donde se le concibió como un hombre bipolar de capacidades distintas, siendo por esta que el artista se volvió un ejemplar eterno de la pintura.

“Van Gogh, miembro importante del Club de los Bipolares. ¿Ves esto? Es hermoso. ¿Sabes por qué? Porque es la pintura del cielo que él vio desde la ventana de su manicomio mientras estaba maniático. Cuando salgas en la noche mira al cielo y fíjate lo gris que está, piensa si habrías medicado a Van Gogh”

Carla y Marco, nuestros protagonistas, se conocen y crean su mundo, buscando adaptarse en un planeta al que no pertenecen, complementándose hasta crear una explosión, un eclipse, siendo tocados por el mismo fuego.

La sociedad hipócrita en la que vivimos refleja el miedo a lo distinto y etiquetan como insano a aquél que expresa  más  allá  de  lo  impuesto, justo como  en esta  historia; nuestra pareja sólo trata de ser y encontrar un lugar donde su locura sea  aceptada  como  lo  que  es, pero parece que ningún rincón del mundo está hecho para ellos,  pues  la  tierra no está lista para recibir toda su gratitud en forma de  poesía y nadie está  preparado para  ver  cómo  se  acompañan  el  uno  al  otro sin miedo a nada; sin desperdiciar segundos, sin esconder sentimientos, sin ahorrarse  palabras;  la oportunidad de inspirarse a través de todo lo que los rodea  para crear con ello  cualquier cosa que se imaginen, y no como la medicina dice que es una  alteración  insana de  la mente.

“Y ahora que nos hemos alejado de nuestro fuego para enfrentar los días que quedaron sin quemar por las llamas y para aprender a observarlos a través de ojos sanos un día tras otro. Podemos mirar nuestro libro con la mirada clara y darle el final que nunca pudimos escribir.

Y aunque sé que es demasiado tarde para recoger las páginas rotas, voy a admitir que aún creo que es nuestro Principito.

Y a veces salgo, miro el cielo y pienso a qué planeta habrá vuelto después de su muerte. Luego nos imagino a los tres viviendo allí. Pero por ahora tú tienes tu propia vida y yo la mía. Y tenemos que vivirlas como tendríamos que hacerlo”