¡FRENA!

Está sonando Wannabe de Spice Girls con 22 de volumen, siempre un número par. Desde pequeña los impares le causaban tanta ansiedad que mordía sus uñas hasta sangrarlas. Si por ella fuera, no existirían las monedas de un peso.

 

¡BOOM!

 

 

¡VOLANTAZO!

 

Reacciona con lentitud y no entiende lo que pasa. Pisa más fuerte el pedal derecho. Decenas de imágenes atraviesan su cabeza (como balas de cualquier batalla), mientras el sudor en sus manos aumenta.

Un cuerpo está a metros de su auto. Reza para que sea falsa la sangre en el suelo. Decide bajar con pasos violentos, pero nerviosos. Su rostro figura un destino fatal. Le tiemblan las piernas, frunce el ceño y sus ojos se desorbitan un poco.

Se arrodilla frente a él. Le pide decenas de perdones con palabras ausentes; sabe que sus lágrimas nunca serán suficientes. No deja de mover su cabeza hacia los lados (izquierda, derecha, izquierda y derecha otra vez); ¿sus manos? en el pecho del joven.

 

respiración

entre

cortada

 

Se levanta. Pasa su suéter por su cara y borra el momento. Decide irse.

Camina de regreso a su auto. Baja la mirada y sube el volumen a 43. Ya no le importa nada.