Eres tan mágica

Por María Fernanda Herrero

 

Para Aranza

Llegaste al mundo siendo la niña más esperada. Todos aguardábamos tu arribo con emoción. 

El día que naciste nos cambiaste la vida sin siquiera intentarlo. 

Quiero que sepas que has sido amada siempre, yo no era consciente de que te amaría tanto como te amé en el momento que te vi. 

Eras pequeña y frágil, y yo simplemente sentí amor.

No entendía cómo era posible que tu existencia me dejara una huella tan grande, yo, tan renegada a los niños, no podía dejar de observarte y el momento en el que te cargué fue simplemente mágico.

Eres tan mágica.

Dejaste de ser pequeña y un día ya querías comerte el mundo, te emocionaban los descubrimientos y todo parecía nuevo también para mí, ahora corres hacia mí y me abrazas y te juro que parece que con ese abrazo todo lo malo me deja por un momento, tus pequeños bracitos me reconfortan y cualquier dolor se minimiza porque la magia de tu felicidad me hace sonreír.

Creces y creces y yo sólo espero que nunca dejes de sonreír como lo haces ahora, que seas feliz y que el miedo nunca te detenga. 

No puedo prometerte que no te va a doler nada porque sé que el dolor enseña, que de las caídas se aprende, pero puedo asegurarte que estaré ahí para ayudarte a levantarte y aconsejarte cuando las dudas te aquejen. 

Ama mucho, siempre, ojalá que te enamores muchas veces y ames con todo tu corazón porque el amor es lo más maravilloso que hay en el mundo, pero que también siempre recuerdes que la persona que más debes amar es a ti misma, y ojalá no llores cuando el amor se vaya, porque después de ese viene uno más. 

Por favor nunca dejes que te maltraten, quien te maltrata jamás valdrá la pena. 

Tampoco te maltrates tú, vive sin miedos, vida mía, que lo mejor siempre viene cuando el miedo no te detiene. 

Disfruta, ríe, atrévete, enamórate, ama, vive. 

Yo estaré aquí.