Azul Expuesto

Por Lorenza Piña

 

“Si no sabes cómo expresarlo, escoge un color.”

 

Tratar de elegir entre una inmensidad de tonos para describir cómo te sientes no suena fácil. Habrá personas que no tarden en seleccionar uno y poderlo explicar en menos de unos minutos, mientras que otros se tomen más del tiempo necesario porque cualquier tipo de decisión pareciera cambiaría su vida. (Sí, de esos que están al borde de lágrimas en la heladería y tienen a diez personas desesperadas detrás de ellos, esperando a que se decidan entre algo tan sencillo como vainilla o chocolate. Y sí, claramente soy una de estas personas.)

 

Me quedé con la duda y quise hacer una ardua investigación de campo, preguntándoles a algunos con qué sentimientos o emociones relacionarían un color específico y qué canción sería la indicada para tener de fondo. (Muchas gracias a todos los que me ayudaron robándoles unos diez minutos de su tiempo, son seres de luz.)

 

Para muchos, el sentirse rojo es una combinación de pasión y furia; esa intensidad que tiene sabor a molestia, o frustración con una pizca de ansiedad. Ya sea que te hayas identificado con el enojo y crítica hacia la sociedad como Kendrick Lamar en DNA o asociarlo con el corazón roto, la decepción y qué tan bien se ve de rojo esa persona que inspiró Disculpa los Malos Pensamientos de PXNDX, no cabe duda que cuando te sientes de este tono sangre, tienes ganas de gritarlo al mundo entero.

 

Al preguntarles en qué momento se han sentido naranja, tardaron un poco en contestarme. No sé por qué a algunos les parecía un color incómodo o empezaban a pensar en comida y dejaban de poner atención. Con lo que más lo pude relacionar fue con un momento de transición; este paso de incertidumbre y desconocimiento de lo futuro hacia una liberación. Y, dentro de este cambio, algunos se enfocaron más en la alegría y goce que sentirían; bailando con buena cara al mal tiempo La Vida Es Un Carnaval de Celia Cruz y caminar sin prisa alguna al son de Los Caligaris con Que Corran. Otros se enfocaron más en lo crudo y nostálgico que tiene tono de Tiziano Ferro en Tardes Negras o la inspiración que sientes con cada uno de los cambios de tempo con Ramble Tamble de Creedence Clearwater Revival.

 

Tal vez la tranquilidad de saber que el viento sopla a tu favor escuchando Magia de Gustavo Cerati, la buena vibra y ritmo que compartes con Tom & Collins cuando suena Give Me One Reason, la paz que sientes de no tener nada y dejar que te cante Alberto Gambino bajo una Cocotera o querer vivir al máximo con Mama de Jonas Blue sonando a todo volumen, te recuerde como cuando te sentías verde; un aire con tonos serenos, naturales y alivio llenando tu día, compartiéndolo con cualquier persona que te encuentres.

 

Cuando llegué al punto de preguntarles cómo se sentían azul, fueron dos tipo de respuesta totalmente diferentes; de relacionarlo con el porte y la elegancia que transmite saber a qué tipo de estrellas sabe el silencio con El Rey Azul de Emmanuel, hasta querer bajar la mirada por tantas ganas de llorar escuchando Frente a Frente de Enrique Bunbury. Un cambio tan radical entre recordar momentos difíciles con la Marcha Fúnebre, hasta sentirte calmado y sin preocupación alguna escuchando Raging o cualquier otra canción de Kygo.

 

En lo personal, creo que existen dos maneras de sentirte azul; este tono piedra, deslavado, triste y algo bajoneado, reaccionando así por alguna situación o momento difícil. O, un tono claro y paste en el que sientas paz y tranquilidad al ver que el cielo está despejado y el sol, ojalá también fuera Luis Miguel, está de nuestro lado aunque no sea el mejor día.

 

Con tantas tonalidades y tantas opciones para escoger, hay veces que no sabemos cómo expresar lo que sentimos; no encontramos palabras, pensamos que no tenemos a la persona ideal con la que quieres platicar o, simplemente, no queremos.

 

Ya sea con un color, una canción, un poema, un grito al cielo o un simple abrazo, digamos lo que sentimos. Manifestémonos ante el mundo, con tus amigos, tu familia, tu pareja, tu perro o con tu reflejo. No importa realmente a quién quieras contarle, el punto es decirlo.

 

Seamos valientes, honestos, sentimentales. Que no nos de miedo el decir cómo somos, cómo queremos ser y en qué situación estás parado en este momento. Gritemos, dibujemos, escribamos; hay que hacer lo que sea necesario para limpiar impurezas, compartir éxitos, hablar de lo que nos pone nerviosos y sacar el enojo de una manera mucho más sana.

 

No nos quedemos ocultos, seamos azul expuesto.