El canibalismo vive en todos

Por Sofía Ibarra

Esa ansiedad que te lleva a meter tus dedos en la boca y rumiar tus uñas minuciosamente hasta hacerlos sangrar; el desprender de tus labios una pequeña porción y lentamente masticar el pellejo… ¿Familiar? Si nada te parece conocido, haz memoria en tus recuerdos de infancia y para en aquél en el que hayas tragado un moco o hayas masticado tu cabello, si niegas haberlo hecho alguna vez, pásame el número de tu mamá para preguntarle si nunca te regañó por hurgar tu nariz.

Permíteme decirte que alguna vez has hecho alguna de éstas acciones y eso es autocanibalismo – aunque a una escala no tan severa- Hay personas que llegan a lesionarse por consumir partes de su propia carne con heridas que varían en el nivel de gravedad. Por lo general esto tiene un trasfondo derivado de la ansiedad, el estrés, el rechazo corporal y la carga emocional, pero la mayoría de estos casos suelen estar relacionados a alteraciones cognitivas o de discapacidad mental; se muerden a sí mismos como una escapatoria temporal a la angustia o al aburrimiento. Aunque también puede verse presente en individuos intoxicados por algún estimulante o sustancia alucinógena.

Sin embargo existe un trastorno que provoca esta práctica y es conocido como el Síndrome de Lesch-Nyhan, el cual es causado por un defecto en un gen recesivo del cromosoma X que provoca que la enzima hipoxantina-guanina-fosforibosil-transferasa hiper-produzca ácido úrico a tal grado de generar una disfunción a nivel neurológico, lo que conlleva a una discapacidad intelectual y alteraciones de conducta.

El canibalismo es una práctica milenaria que cientos de especies han llevado a cabo, por lo que es interesante dar a conocer la posibilidad de que todos nosotros en cierta medida lo hemos hecho y más sorprendentemente aún con nuestros propios cuerpos. El canibalismo puede vivir en ti, en mí, en todos nosotros, lo queramos afrontar o no.