Spoor

¿Qué es un ecosistema? El concepto que nos vincula como individuos con el conjunto de las manifestaciones de la naturaleza es relativamente reciente en la ciencia, pero ha acompañado al homo sapiens desde que su cuerpo abrazaba las cavernas como a un caparazón. De hecho, para la edad de la tierra, la ciencia es extremadamente reciente, incipiente. Sin embargo las intuiciones que nos conectan con una totalidad biológica mayor han existido siempre. ¿Qué pasa, entonces, cuándo el hombre pierde aquella conexión que lo vinculaban a la complejidad de la vida en la tierra, incluso al cosmos?

Agnieszka Holland, que lleva una vida dirigiendo filmes entre los que se cuentan clásicos como Europa Europa, 1990; o series de TV como The Wire, 2004 o House of Cards, 2015, desata un sugestivo thriller ecológico en Spoor. Allí una pequeña comunidad del boscoso Valle de Klodzko, en el suroeste de Polonia, ha perdido aquella conexión, aquella sensibilidad que la conecta con su entorno. Las huellas y la violencia del pasado social fascismo patriarcal, aparecen en los hombres más influyentes del pueblo, pero ahora dirigido hacia su propio entorno natural. Se trata de crueles cazadores que asumen y hasta gozan la cacería como parte de la condición humana, herir y dominar.

Holland no está sola en esta aventura, es una película realizada por una madre y su hija, Kasia Adamik. Adamik es también una prolífica realizadora, muy familiarizada con las series televisivas, y ambas comparten una larguísima experiencia trabajando juntas. Kasia comenzó asistiendo y dibujando story boards en los filmes de Agnieszka. En Spoor ambas traen a la vida a Janina Duszejko que, basada en la novela de Olga Tokarczuk, es una retirada ingeniera civil que ahora lleva su vida tranquila en las frondosas cercanías de un poblado de Klodzko, acompañada por sus perros.  

 

Duszejko tiene una perspectiva singular de su entorno, al convivir como maestra de inglés en una comunidad de familias de cazadores, padece la crueldad del asesinato de animales, y profesa un  vegetarianismo estricto. Aunque sus pequeños alumnos la aman, el resto de la comunidad la percibe excéntrica y radical. Sin embargo las verdaderas contradicciones llegarán cuando la muerte de uno de sus vecinos inicie una secuencia de asesinatos, que la misma Duszejko no podrá atribuir más que a los mismos animales.

Spoor plantea la confrontación de la supervivencia del ecosistema contra la supervivencia de las comunidades humanas, y con ello supone un criterio para despreciar al primate cultural, ante el ocaso de la sensibilidad colectiva para detectar la pauta que nos conecta con una totalidad mayor. Duszejko cuestiona los límites del determinismo biológico, y científico, desde la aparente connotación contracultural de su estilo de vida, aficionada a la astrología, a la ecología y a las fogatas nocturnas con amigos. Sin embargo, sus acciones no son inocuas.

Agnieszka Holland ha crecido en el vórtice de una Polonia muy singular, con una fuerte influencia política que le llegaba de su padre periodista judío, que luchó en las filas del Ejército Rojo contra el fascismo,  y de su madre que la formó desde niña en el catolicismo. Spoor combina estos vientos históricos, se pueden sentir, de a ratos, las fanfarrias de un juicio final ecológico, ejecutado por unos pocos milicianos guerrilleros de la naturaleza.

Spoor / Rastro

 

Texto por Facundo Torrieri