The Day After

Para hablar de la obra del cineasta coreano Hong Sang Soo, tenemos que entender que hablamos de uno de los grandes autores del cine contemporáneo. Hong es un autor como pocos, poseedor de un rigor indiscutible que torpemente se puede confundir con la repetición floja e incesante, cuando más bien, se trata de una producción perpetua de una extensa filmografía que debe abordarse como un solo cuerpo de trabajo, pero que en su individualidad aborda ideas y temáticas similares pero siempre desde diferente perspectiva.

Muestra de esto es el más reciente de sus trabajos, el tercero estrenado este año, el segundo en presentarse en la pasada edición del Festival de Cannes, todo esto cortesía de una estructura de producción que le permite el libre flujo de ideas y materializaciones.  The Day After, en papel, es lo mismo de siempre en la filmografía del más prolífico de los coreanos: Un hombre de mediana edad perteneciente al círculo cultural, en este caso Bonwan, editor literario, se encuentra atrapado en un malestar existencial perpetuo a la vez de que forma parte de un triángulo amoroso.

Hong tira toda la carne al asador desde el inicio. En los primero 10 minutos, uno se ha encontrado con una desafiante escena, que con el minimalismo y austero estilo del realizador, se le confrontó con una ruptura radical de una relación amorosa. En plena cena a medianoche, Bonwan no puede más y de un momento a otro, confiesa que tiene un amante. Y ahí, comienza la deriva nocturna física del editor por parajes desérticos que se contraponen con la deriva memorial de su affaire, en un vaivén de recuerdos entre presente y pasado, anulando el tiempo físico por completo y sujetando la narrativa, en una puesta en abismo sistemática y sutil que ante pone Hong al espectador en la que cada cuadro revaloriza al anterior, generando con esto un acentuado poder dramático (atmosferizado por un pocas veces mejor utilizado blanco y negro), que sin caer en la dramatización, nos hace parte de los demonios internos y de este incidental exorcismo mental y nocturno del protagonista.

Este vaivén no se detiene, Hong nos invita a ser partícipes del día después, donde aparece Aerum, su nueva asistente editorial, protagonizada por Kim Min Hee, actriz fetiche del director, musa y pareja sentimental. El primer día de trabajo de Aerum permitirá que la travesía de la memoria del protagonista continúe y que Hong, con su particular estilo, nos demuestre su poder mágico tras la cámara como lo demuestra la magistral escena del almuerzo entre ambos personajes.

La escena, de un minimalismo bárbaro, posee cada uno de los elementos básicos de la puesta en escena de este gran autor coreano. Una plática en un restaurante, dos personajes frente a frente con tan solo una botella de soju frente a ellos y algo de alimentos. La cámara, no se moverá en lo más mínimo salvo en momentos en que Hong emplea su particular zoom para pedir prestada nuestra atención y señalar, con sutileza, un cambio tonal en pantalla. En esta plática, en un plano que debe rondar los 8 minutos, se devela la profundidad del cine de Sang Soo.

“¿Por qué vives?” – pregunta Aerum a su nuevo patrón. Bonwan, por supuesto, al igual que usted o yo, no conoce la respuesta. Aerum tampoco. En ese momento, las cualidades Socráticas del cine de Hong son desplegadas. Toda la profundidad de la existencia es develada, la razón de su cine, también; estamos ante un autor capaz de cuestionarse perpetuamente la existencia humana a través del análisis de las relaciones humanas siempre sujetas a su austero rigor formal y su constante búsqueda narrativa y temporal.

Cerca del final del filme, Hong nos planteará una respuesta a la pregunta planteada en la escena antes descrita. En lo que es, probablemente, el plano más bello en la filmografía de Hong. Aerum, en la parte de atrás de un taxi, va rumbo a un destino desconocido cuando comienza una sutil pero inesperada nevada. Baja la ventana, disfruta del aire, observa los copos caer. Dialoga con el taxista. Después, habla con Dios. La belleza de la simpleza, del ordinario, de la naturaleza y el cotidiano. Una obra maestra más en la filmografía del mejor cineasta de la actualidad, una razón más  por la cual vivir.

The Day After / El Día Después

 

El Día Después

Hong Sang Soo, 2017.

Texto por: Pedro Emilio Segura