Nocturama

Passerelles du terrorisme

Nocturama, el delicado laberinto de comprender cuánto del enemigo hay en nosotros mismos.

 

“…es necesario saber darse cuenta de hasta qué punto hemos sido instrumentalizados, eventualmente, por el poder integrador…”  Pier Paolo Pasolini.  La libertad es una utopía conceptual para los jóvenes de esta generación, aunque quizá lo haya sido siempre. Lo complicado, ahora, es entender la idea de libertad, cuando ha sido perversamente ligada al consumo y al cuerpo, en la sociedad de la comercialización y la optimización.

 

“…Bloqueos debilidades y errores tienen que ser eliminados terapéuticamente con el fin de incrementar la eficiencia y el rendimiento… El régimen neoliberal introduce la época del agotamiento. Ahora se explota la psique. De ahí que enfermedades como la depresión y el síndrome de burnout acompañen a esta nueva época… La permanente optimización personal, que coincide totalmente con la optimización del sistema, es destructiva. Conduce a un colapso mental. La optimización personal se muestra como la autoexplotación total. La ideología neoliberal  de la optimización personal desarrolla caracteres religiosos, incluso fanáticos.” Byung-Chul Han, Psicopolítica, Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder, 2014.

 

Así, los rasgos de la calidez humana han sido removidos de casi todos los personajes de Nocturama, pero toda esta violencia psíquica encuentra un fin. El malestar de este conjunto de jóvenes que no han conseguido descubrir la sutileza del enemigo, se descarga en torrentes de sangre dispuesta. La sangre que no puede soportar el hilo invisible que confunde el deseo por los objetos (y los cuerpos como objetos), del deseo por la vida. La sangre dispuesta a explotar.

Desde el principio el filme de Bertrand Bonello pone en marcha un mecanismo sorprendente, una relojería de sucesos paralelos delicadamente coordinados. Los personajes se nos presentan en la más ajustada angustia que define sus vidas, una cuenta regresiva.  Heredera del mejor cine de suspenso y político europeo, Nocturama traza todos sus conflictos apelando al más efectivo y preciso lenguaje cinematográfico, con un desarrollo rítmico impecable envuelve a su espectador en una narrativa hipnótica, agudamente sostenida por la banda sonora, compuesta por el mismo Bonello.

En el desarrollo de la acción sincrónica las primeras contradicciones aparecen en las miradas de los personajes. La tensión de los sucesos es notablemente elegante, el aspecto de nuestros protagonistas es digno de una pasarela, un desfile de personajes multiculturales, apropiado para las mayores casas de diseño de moda francés. Nada es casual en la puesta de Bonello. Hay una connotación fatal en sus contradicciones. La idea es un ataque coordinado al poder de la capital gala.

Arrinconados en un centro comercial la contradicción se extrema. ¿Cuáles son los motivos de la acción violenta? ¿Producirla nos salva de la disociación del consumo? Bonello no juzga, sólo hace de su cine una ópera implacable.

 

 

Nocturama

 

Por: Facundo Torrieri