La vida como un lienzo, y el color como experimento

Un azul imponente ha invadido el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), y ningún individuo puede escapar de éste. Con cuadros uniformes, texturas alucinantes y esculturas monocromas, el trabajo de Yves Klein es presentado por primera vez en México, después de haber transitado el mes de marzo por Buenos Aires, Argentina.

 

Pero ¿quién era Yves?

 

Fue hijo de padres artistas, cinta negra en yudo durante su adolescencia, y a los veintiséis años comenzó su obra pictórica; con una profunda inquietud de experimentar emociones, fatalidades y una intrínseca necesidad de vivir, Yves se confrontó a lo inmaterial del arte. Por otro lado, también se cuestionó sobre lo infinito, lo eterno, el vacío y la pureza del color; conceptos que desarrollaría durante sus siete años de trayectoria. Klein en tan poco tiempo de trayectoria artística, dejó más de 1,500 obras, convirtiéndose en uno de los mayores exponentes de las practicas inmateriales del arte contemporáneo del siglo XX.

Su primera propuesta fue un rectángulo monocromático en 1956, titulado: Expresión del universo de color naranja plomo, la cual fue rechazada por un jurado porque “una obra empieza con dos colores”.

Sin abandonar la búsqueda y la fusión entre la vida y el arte, durante 1957 patentó su propio color, el Azul Internacional Klein (IKB). Para Yves, el color era lo humano, lo completo, lo libre y sobre todo, lo fundamental en sus obras. Tras varios cuadros y el uso continuo del pincel como herramienta principal, al comienzo de los años 60, decidió convertir el cuerpo humano como único medio de creación para su serie Antropometrías.

Yves se convirtió en precursor de los happenings; por otra parte, no cesó de experimentar con diversos materiales y texturas: fuego, agua y hasta con láminas de oro. Cabe mencionar, que éste también se anticipó a otras tendencias como el performance, el land art, body art y hasta algunos elementos del arte conceptual.

¿Qué pudo haber pensado el artista francés? mientras observaba el devenir de su obra ante el fuego o mientras dirigía una sinfonía compuesta por 20 minutos de un sonido monótono, y otros 20 minutos de silencio; un hombre que en 34 años de vida tuvo que crear, destruir, innovar y volver a simbolizar el color, la proporción, la idea sobre el arte colgado en una pared, y sin exigirle más, nos brinda una intensa gama de experiencias sobre lo incorpóreo. 

Hasta el 14 de enero del 2018, la exposición “Yves Klein” exhibirá más de 75 obras: entre cuadros, esculturas, bocetos, cartas, fotografías, videos y audios, presentadas de manera cronológica, partiendo de 1955 hasta la época de la temprana muerte del artista en 1962. Puedes visitar la exposición en las salas 1, 2 y 3 del MUAC (Ciudad Universitaria).

El boleto del museo  tiene un costo de 20 pesos y todos los jueves a partir de las 4pm la entrada es gratis, al igual que los domingos.

 

           

 La gran Antropometría azul, 1960. 

 

por Mónica Zamora

Imagen de: https://www.guggenheim-bilbao.eus/obras/la-gran-antropometria-azul-ant-105-2/