Construir

Empieza con la construcción de un proyecto. Nacemos, crecemos (construimos), nos reproducimos y morimos. ¿Cómo construyo mi vida? Hoy pienso: “Soy una esponja que crece a partir de conocimiento. Soy un ser en constante búsqueda de movimiento. Exploro nuevos terrenos para conocer más de lo que no entiendo. Si no ¿Qué más?”

Deseamos ser capaces de soportarlo todo, de no dejarnos de nadie y así ser más grandes. Para crecer, se necesita empezar desde abajo y lograr ver un cambio. Es lo que nos han enseñado. El pasado nos forma y nos da bases para seguir creciendo. Soportar al otro, confrontarlo y aceptarlo; aunque no se compartan los mismos sentimientos.

¿Crezco por o para él otro? Con certeza no se sabe la intención del corazón. Solo se sabe que construimos ideas a partir de otras, sabemos que todo se puede a base de una construcción sólida. Si plantamos bien, los árboles vivirán. Si hacemos el bien, podremos estar en paz. Si veo por ti, algún día tu verás por mi.

Para entender todo esto, empecemos desde cero. No soltemos las páginas del pasado, pero cerremos ese libro un momento. Aunque para construir es importante recordar, no olvidemos lo único real que tenemos, nuestro presente. La vida está llena de montañas que subimos para lograr ver ese atardecer hermoso que se ve allá arriba. Empecemos a construir ese camino para llegar. Empecemos el proyecto, nunca es tarde para construir un camino y empezar un nuevo capítulo.

No hay un manual de construcción en esta vida, solo experiencias que nos dejan cada vez más arriba. No nos preocupemos por caer, todo proyecto puede volver a crecer.

Ernesto Sábato nos deja con: “Vivir consiste en construir futuros recuerdos.”

 

Texto por Cristina Franky Meza

Foto por Mario Marentes