Amar

Siempre pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo, cada día que pasa, es muy rutinario. Desde que despertamos, nos levantamos, desayunamos, nos arreglamos. Tomamos el trasporte y salimos a trabajar cumpliendo una jornada de 6 a 8 horas diarias. Llegamos a casa a cenar, descansamos un poco, dormimos…

Cada día es una rutina que gira al rededor de las manecillas del reloj. ¿Pero en qué momento nos detenemos por un instante en nuestro largo día para apreciar lo que nos rodea? Al igual que tomarnos el tiempo, de decir lo que sentimos. Los días pasan y pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo, para decir TE AMO. Ese sentimiento que muchos sentimos. Pero pocos decimos, a nuestro seres queridos, aquellas personas cercanas a nosotros.

Nuestro mundo es tan agitado, tan rutinario, tan monótono que nos olvidamos de detenernos en el camino, respirar y darnos cuenta, de quien nos ama, nos quiere. Siendo realistas, lo dejamos pasar.

¿Por qué esperarnos a que pase una situación que amerita decir lo que sentimos? 

¿Por qué no decirle a esa persona que la amas, que la quieres y  abrazarla ?

Nuestro mundo es monótono pero ¿por qué tiene que ser así? 

Olvidarnos del te amo, del te quiero, eso no debería pasar, tal vez pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo o que el tiempo nos sobra, pero, no es así. A veces el tiempo se congela y es el final, perpetuo de un te amo. El final de un cariño que pensaste jamás tendría final.

Hoy ¡si hoy!

Abraza a esa persona que amas, a esa persona que hace días no le dices te amo. No dejemos que nuestra rutina nos haga olvidar el sentimiento de ese cálido amor. Entre seres humanos, ese cálido sentimiento que nos hace sonreír, ese sentimiento que es importante. No dejes pasar un te quiero o un te amo.

Di lo que sientes, no sabes en que momento el tiempo después de ir muy rápido, súbitamente se detenga…

 

 

Texto por Jessica Osorio Silva

Fotografía por Frida Díaz Pavón