Soldador

Cuenta la leyenda que nuestros soldadores heredaron del difunto dios mexica del fuego Huehetéotl, la gracia de poder manipular las flamas con total valentía y decisión. Además de obtener una resistencia estoica contra el irritante humo que emana de la combustión.

Convirtiéndose así en los amos del fuego perpetuo, dotados de unos nervios tan resistentes como el acero con el que trabajan.

El soldador despliega su obra sumido en la penumbra tras una máscara de sombras, guiado por la tenue chispa que terminará por formalizar la alianza entre dos piezas metálicas.

Con su fortaleza es capaz de doblegar el metal, manipularlo a su antojo y obligarlo a adoptar formas inimaginables. Gracias a su labor los rascacielos levantan el vuelo y el metro puede transportar el pulso de la ciudad, a través de la venas metálicas que fueron creadas por aquella flama unificadora.

 

La oficina de difusión cultural de la Universidad de la Comunicación les invita a la exposición "Los mexicanos pintados por sí mismos" expuesta hasta el 7 de septiembre en la estación Hidalgo del Sistema Colectivo Metro.

Texto:Mario Marentes

Fotografía: Frida Díaz Pavón